El Lisbon Council for Economic Competitiveness and Social Renewal, que tiene como eslogan “making Europe fit for the future”, ha publicado hoy un nuevo estudio sobre sistemas universitarios, en el que compara la educación superior de 14 países de la Unión Europea, junto con Suiza, Australia y Estados Unidos.
España vuelve a estar en último lugar. Tampoco salen bien parados Suiza o Alemania que ocupan los puestos 14 y 15. Francia es décima, Portugal octava, y el pódium lo ocupan Australia, Reino Unido y Dinamarca por este orden.
El estudio comienza disertando sobre el sentido de la Universidad, y sobre que debe esperar la sociedad de ella. Los autores, Peer EDERER, Philipp SCHULLER y Stephan WILLMS, consideran que son tres las funciones universitarias: la conservación, trasmisión y mejora de la cultura; la enseñanza de las capacidades técnicas necesarias para que los universitarios sean el respaldo de nuestras “avanzadas democracias”; and last, but not least, formar una parte esencial de la maquinaria económica que sustenta nuestra cultura y democracia. Este último fundamento – “to form an important, integral part of the economic machine which sustains that culture and democracy”- creo que se coloca como la piedra angular de todo el informe debido a los seis criterios analizados, entre los que encontramos, como más sorprendentes, los siguientes:
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Inclusiveness. Consideran el porcentaje de estudiantes universitarios en relación con la población en edad de estudiar. Entienden que es bueno de por sí que el porcentaje sea alto. España se sitúa en el 33% dejándonos en el puesto 12 dentro de la titulitis.
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Access. Introducen un elemento en relación con todo el sistema educativo del país en cuestión. Buscan la capacidad del sistema superior para permitir el acceso y asimilar, entiendo que con éxito, a estudiantes con bajo rendimiento escolar en la educación secundaria. Me alegra que no se queden en el mero acceso de estos estudiantes a la universidad, puesto que se trataría de rebajar el nivel de las pruebas de acceso para mejorar el sistema. Siguiendo el informe PISA 2003 consideran que nuestro país está en séptimo lugar; mientras que Finlandia, cuarto en el ranking global y con un 47% de inclusiveness, es duodécima en este particular dato. Podríamos pensar que es bueno tener pruebas de acceso universitario exigentes, así como una buena educación secundaria.
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Effectiveness. The ability of a country’s educational system to produce graduates with skills relevant for the country’s labour market. Este dato lo miden por la diferencia entre el salario medio del país y el salario que reciben aquellos que tiene estudios universitarios. Mientras Estados Unidos premia a sus universitarios con una prima del 76.8%, nuestros universitarios cobran un 30% más que el común de los mortales. Sólo superamos a Polonia que compensa la inversión en educación universitaria –pues parece que como inversión hay que verlo- con un 28.1%.
Junto con estos elementos también se ponderan el numero de estudiantes extranjeros que hay en el sistema –a pesar del clima estamos en decimocuarto lugar-, el numero de estudiantes que tengan entre 30 y 39 años de edad al considerar que refleja si la universidad se convierte en una institución de formación continua, y finalmente el grado de adaptación al nuevo sistema Bolonia. Por supuesto a mayor adaptación, mejor es la universidad. Responsiveness – Ability to Change lo llaman. España es el país más lejano a la convergencia con una puntuación de 2.65 sobre 5, siendo uno la adaptación total. Francia e Italia nos acompañan en el trío de inadaptados.
En sus conclusiones y recomendaciones nos dicen que “España debe hacer más para modernizar su sistema educativo y acercarlo a los estándares europeos (a lo que ayudaría avanzar en los criterios de Bolonia)” así como debemos “trabajar para restaurar el equilibrio entre las materias enseñadas en la universidad y el mercado laboral.” Y desde un punto de vista global de los resultados comparan los sistemas anglosajones y escandinavos con los romano-germánicos mediante el siguiente párrafo.
“Broadly speaking, Anglo-Saxon and Scandinavian education systems dominate the top half of the ranking (Australia, Denmark, Finland, Ireland, Sweden, United Kingdom and USA); while a broadly-defined Romano-Germanic block makes up most of the lower half (Austria, France, Germany, Hungary, Italy, Netherlands, Poland, Spain and Switzerland). Without entering a debate on social and economic models, this implies that the Romano-Germanic countries we surveyed should do more to make their education systems more open, democratic and readily accessible to a broader range of people.”
En definitiva, la universidad es mejor cuanto más gente acceda a ella, cuanto más se pague a quienes culminen en ella sus estudios, y cuanto más boloñesa sea.
He tenido noticia de este estudio después de ver la viñeta que hoy también publica Forges sobre el plan Bolonia en El País. No sé si don Antonio Fraguas se ha adelantado conscientemente al think tank de Bruselas o no, pero me parece una casualidad interesante. No voy a negar la importancia del informe pero tengo que aseguraros que al leer el estudio me siento un poco reconfortado. Pensé que era gravísimo vernos tan atrás en el ranking. Vistos los criterios me preocupa menos. Preferiría estar de los últimos para el Lisbon Council y que Forges no tuviera que plantear lo que algunos nos preguntamos. ¿Debemos calificar la universidad mediante criterios cuantitativos, en su mayor parte económicos? ¿Somos conscientes de lo que puede implicar expulsar las humanidades de la universidad? Contestemos rápido, porque podría ser un proceso irreversible.
Aquí tenéis el informe completo: http://www.lisboncouncil.net/media/lisbon_council_policy_brief_usr2008.pdf
November 18th, 2008 | Uncategorized | 1 comment
